Opinión

Hace mucho tiempo que Queralt Castellet se ganó el respeto y la admiración de los miles de amantes al snowboard que hay en España pero para aquellos a los que alguna vez nos impidieron el acceso a cierta estación de España con nuestras tablas por considerar que el snowboard no era un deporte sino una práctica indigna, Queralt es una heroína. Es el símbolo del triunfo. Es, como en el cuento de Hans Christian Andersen, nuestra Reina de las nieves.

Había una vez una niña que deseaba volar pero le dijeron que allí donde vivía nunca lo lograría.

Viajó a un país muy, muy lejano en el que todo estaba cubierto de nieve. Pasó mucho frío y muchas veces se sintió sola pero descubrió que si se deslizaba con una tabla sobre la nieve, podía volar.

Poco a poco empezó a practicar y a saltar cada vez más alto. Un día conoció a un joven sencillo y amable. Junto a él aprendió que aunque las cosas se pongan difíciles siempre hay que luchar y sonreír a la vida. Y en aquel momento, se sintió invencible. Y voló muy alto.

Junto al joven conoció el triunfo y también el amor. Todo marchaba de maravilla hasta que un día una bestia feroz y despiadada se llevó al joven para siempre dejando a la niña sola y triste.

Desolada, volvió a su país buscando el consuelo de su familia y sus amigos de siempre y encontró refugio y cariño. Pero aún sentía el vacío en su corazón. Entonces, descubrió que había dos cosas que le hacían sentir más cerca de su amor: la nieve y el cielo.

Viajó hacia el frío con el corazón congelado pero con la esperanza de volver a sentirse viva. Ajustó sus pies a la tabla y empezó a deslizarse sobre la nieve, suavemente. Sintió la brisa en su rostro y sonrió. Entonces, la brisa le trajo un susurro que decía: ¡Vuela!

Y así fue cómo la niña descubrió que aunque la bestia feroz le hubiese arrebatado a su amor jamás le quitaría sus recuerdos.

Aunque el título sea el mismo, este cuento poco tiene que ver con el de Hans Christian Andersen pero si le preguntamos a la nación surfera de España quién es su reina de la nieve todos contestan que es Queralt Castellet.

Comprobar que una joven de Sabadell, pequeña y frágil, se medía con las mejores riders del planeta en los X-Games y las ponía en apuros sin apenas ayudas institucionales ni, por supuesto, económicas, era una compensación, una revancha para todos los que alguna vez nos habíamos sentido maltratados y nos habían expulsado de algunas estaciones como si fusemos delincuentes. Sí, señores y señoras: Snowboard is not a crime.

El triunfo absoluto lo saboreamos cuando fue elegida abanderada de los Juegos Olímpicos de Vancouver. Tengo que confesar que aquel 12 de febrero de 2010 yo salía de cuentas y esa noche me puse de parto pero no me fui al hospital hasta que apareció la delegación española. ¡Por nada del mundo iba a perderme a Queralt ondeando la bandera de España encabezando el desfile de nuestros deportistas!

Durante la competición Queralt se mostró muy fuerte y ya soñábamos con una medalla cuando en los entrenamientos previos se golpeó y la llevaron al hospital impidiendo que disputara la Final.

En los siguientes Juegos, los de Sochi 2014, también soñábamos con verla en el pódium y sus excelentes resultados en las competiciones previas a los Juegos así lo indicaban. Su calidad ya estaba demostrada con creces pero nos faltaba esa medalla, ese triunfo que acreditara por qué siempre aparece su nombre en las listas de las mejores riders del mundo.

Y ese día llegó el pasado 17 de enero de 2015 en el Mundial de Kreischberg (Austria) en el que se proclamó Subcampeona. ¡Subcampeona del Mundo!, que se dice pronto. Una Plata que sabía a Oro. La china Cai Xuetong había hecho la “ronda perfecta” pero el resto de riders, incluyendo a las estadounidenses, no pudieron alcanzar la nota de Queralt conseguida gracias a ese Backside 900 que planchó en la primera ronda de la Final y que ya permanece en la memoria de los aficionados del snowboard español para siempre.

Unos días después visitó el Consejo Superior de Deportes (CSD) para dar la conferencia de prensa posterior al triunfo en el Mundial. Allí conocí a Ben Jolly. Como él sólo hablaba inglés aproveché para practicar el mío y charlé con él unos minutos. Yo sabía que era el entrenador de Queralt pero desconocía que fuera su pareja. Así que nuestra charla fue puramente deportiva. En mi caso, más que de periodista a entrenador fue de fan a entrenador porque ya he dejado claro que soy fan de Queralt. También lo soy de todos los pioneros del snowboard en España como los hermanos Fernández, Pablo Casas o Manuel Palacios pero lo soy más de ella por el hecho de ser mujer, qué queréis que os diga.

Ben me pareció un joven muy sencillo y amable que se sorprendía con cada cosa que yo le contaba sobre los difíciles comienzos del snowboard en España. Le expliqué que mi admiración y agradecimiento a Queralt no era por su reciente triunfo en el Mundial de Kreischberg sino por el bien que nos había hecho a los surferos aficionados su carrera como deportista.

Cuando hace unos meses supe de su muerte a través de la carta que Queralt Castellet publicó en su perfil de Facebook se me encogió el corazón. ¡Cómo era posible que una persona tan joven muriera tan rápido! El dolor de Queralt debía ser infinito. Ben se fue a finales de abril y ninguno nos habíamos enterado. Y ella lo vivió sola. Sus personas más cercanas estuvieron con ella, claro está, pero decidió afrontar esa pérdida sola. Una muestra más de su fortaleza. Sin embrago, tras leer esa carta sentí que Queralt nos necesitaba. Nos contaba lo que había pasado porque quería compartir su pérdida con nosotros. Y yo sentí su tristeza. Es una pena que Ben se haya marchado justo en el momento en el que Queralt empezaba a recoger las recompensas a tanto esfuerzo durante tantos años. 

Por desgracia no es la única persona joven que ha fallecido en este año. Mi amiga Regina también amaba el snowboard. El Valle de Arán no es el mismo sin ella. Pero su recuerdo sigue con nosotros y nos acompaña, nos anima a seguir disfrutando de las cosas buenas de la vida y a luchar por nuestros sueños.

Y eso es lo que va a hacer Queralt a partir de ahora. Más cerca de su familia. Más cerca de sus fans. Más cerca de los que la queremos, de los que la consideramos un ejemplo. Y tiene que notar que estamos con ella.

Entre las nominadas a Mejores Deportistas Femeninas del año 2015 en los Premios Planeta Olímpico no estaba Queralt Castellet y eso me hizo enfurecer. Es cierto que todas las nominadas merecen ese premio tanto como ella y yo aplaudo el resultado de las votaciones pero mi reina, mi única reina, es Queralt Castellet: La Reina de las Nieves.

Natalia Freire @ladeporteca

 

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