Deporte y Cultura

Muchas veces hemos oído la frase “mi hijo es muy tímido pero cuando compite se transforma”. El deporte siempre ha sido una herramienta fundamental para el aprendizaje y el crecimiento de niños y jóvenes. Cada día nuestros hijos practican diferentes actividades deportivas tanto en la escuela como fuera de ella que potencian su educación en valores y sustenta su crecimiento físico y mental.

En ocasiones los adultos olvidamos que para los niños y los jóvenes el aprendizaje tiene que ser divertido para que se convierta en una parte enriquecedora de sus vidas, sobre todo, cuando nuestros hijos e hijas comienzan a competir y desean ganar. Nosotros también queremos verles en lo más alto del pódium por orgullo, arrogancia o satisfacción personal. Llevados por el ansia de ver a nuestros hijos triunfar les exigimos, incluso a gritos, que lo hagan mejor. Olvidamos que la meta del aprendizaje a través del deporte no es ganar; la victoria es sólo parte de ese apasionante camino.

Cuando se practica un deporte se establecen relaciones entre las familias, entrenadores, educadores, jueces y árbitros y, en ocasiones, no son siempre las correctas. Por desgracia, muchas más veces de las deseables, presenciamos gritos e insultos de las familias a los árbitros, de las familias de un equipo a las familias del otro, padres increpando a los entrenadores, niños insultando y faltando el respeto a los niños del equipo contrario y otras lamentables escenas que no deberían verse nunca en un recinto deportivo en el que compiten niños y niñas.

En cambio, si nos centramos en el respeto al rival y a los compañeros y en que el esfuerzo supone recompensas que no tienen que ser necesariamente victorias, el resultado siempre es muy satisfactorio.

Juan José Mateo, que es periodista y licenciado en historia y Maira Cabrini, responsable de comunicación de Ashoka, una red internacional de Emprendedores Sociales, decidieron que había que crear una herramienta que sirviera para explicar a padres y a jóvenes que para lograr el éxito deportivo no era necesario gritar. Es más, debería estar prohibido gritar. Los dos decidieron reunir a diez deportistas de élite para que explicaran que “el deporte es una escuela sin paredes, pizarra ni pupitres” y así nació el libro Prohibido Gritar publicado por Ediciones Turpial.

A través de sus testimonios conocemos que, tal como sostiene Vicente Del Bosque, uno de los elementos del deporte es la integración porque estimula, entretiene y normaliza además de enseñar a compartir y a competir. Que la gimnasta Almudena Cid, la única en el mundo en competir en 4 finales de cuatro Juegos Olímpicos (Atlanta, Sidney, Atenas y Pekín) aconseja a toda pequeña gimnasta que se acerca a decirle que quiere ser como ella que no lo haga porque lo importante es encontrar qué hay de especial en la forma de hacer gimnasia que tiene cada uno, y que hay que “luchar por ser diferente, no por ser el mejor”.

Y hablando de ser diferentes y de ser mejores, el nadador paralímpico Enhamed Enhamed siempre ha declarado que él no perdió la vista sino que ganó la ceguera. Que el ser ciego no cambia nada porque sigues siendo la misma persona y que “entre llorar y entrenar, eligió entrenarse”.

Pepu Hernández, Joan Lino Martínez, Toni Nadal, Edurne Pasabán, Carlos Sáinz, Theresa Zabel y Nina Zhivanevskaya completan el grupo de deportistas que aparecen en este libro recomendado especialmente para los que tenemos hijos deportistas.

Y recordad que éste y todos los libros deportivos de los que hablamos en La Deporteca podéis encontrarlos en libreriadeportiva.com

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